Nunca dejes que el éxito se te suba a la cabeza y nunca dejes que el fracaso llegue a tu corazón. - Ziad K. Abdelnour

Nunca permita que el éxito llegue a su cabeza y nunca permita que el fracaso llegue a su corazón. - Ziad K. Abdelnour

La vida viene con sus altibajos. Todos tenemos viajes únicos que nos llevan a varios destinos. Aunque nuestras vidas son diferentes, existen ciertos principios subyacentes que se aplican a todos nosotros. Todos logramos el éxito en algún momento y todos también experimentamos fracasos.

Aunque el grado de nuestras expresiones es variado, todos sentimos alegría cuando tenemos éxito y tristeza cuando fallamos. Es natural sentir estas emociones, pero lo que es importante que entendamos es hasta qué punto dejamos que estas emociones nos afecten.

Cuando tenemos éxito, nos sentimos orgullosos de nosotros mismos, pero a menudo perdemos nuestra humildad. Podríamos sentir que estamos por encima de todos los demás, y que otros están muy por debajo de nosotros. Tales actitudes realmente lastiman nuestra personalidad y perdemos respeto en el proceso.

Cuando tengamos éxito, debemos mantener la humildad y agradecer a todos aquellos que nos ayudaron a lograr dónde estamos. Deberíamos estar agradecidos de poder estar donde estamos hoy. En el momento en que dejamos que nuestros éxitos lleguen a nuestras cabezas, comienza nuestra caída.

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Sentimos que nada puede tocarnos, y decepcionamos a nuestros guardias. No trabajamos tan duro y debido a este orgullo y negligencia; uno tiende a perder lo que habían logrado.

De manera similar, los cuando ocurren fallas, no debemos culparnos tanto que nos desanimemos para seguir adelante. Debemos tomar los fracasos como una lección y aprender de ellos. Nos ayuda a enfrentar y manejar situaciones en el futuro de una mejor manera.

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